20 de julio de 2016
20.07.2016

Multado por ir en silla de ruedas por el arcén de una autovía

José Irala, que recorre España para reivindicar los derechos de los discapacitados, se recupera en Calp de una insolación

20.07.2016 | 04:15
Multado por ir en silla de ruedas por el arcén de una autovía

José Irala Vidal, de 49 años, baja poco antes de las 13 horas del tren que le ha traído desde Dénia a la estación de Calp. Ha pasado la noche ingresado en el hospital dianense después de sufrir una insolación cuando subía con su silla de ruedas por el arcén de la N-332 desde Calp a Benissa (hay una cuesta de varios kilómetros). Este discapacitado sabe lo que es arrostrar mil y una dificultades. Está dando su segunda vuelta a España en silla de ruedas. Se ha metido entre pecho y espalda más de 6.000 kilómetros. Y lo hace para defender los derechos de los discapacitados. A Calp, regresa poco antes de que, en un tren desde Altea, llegue el presidente del Consell, Ximo Puig, quien realiza un viaje para inaugurar las obras de modernización de este tramo del trenet. Sin quererlo, Irala se encuentra con los periodistas y les cuenta su historia.
«Ahora evito las autovías y trato de enlazar carreteras nacionales y comarcales», explica mientras muestra la multa de cien euros que le puso la Guardia Civil hace unos días por ir en silla de ruedas por el arcén de la autovía de Murcia a Alicante. «Es la segunda vez que me denuncian. Hace 20 años, me multaron por exceso de velocidad al bajar con la silla el puerto de Pajares», recuerda.

Si moverse en silla de ruedas por cualquier pueblo y ciudad ya es complicado, recorrer España de cabo a rabo resulta heroico. «Me han pegado. Me robaron la silla eléctrica en Elx. Me ha pasado de todo».

Cuando este martes sufrió la insolación subiendo de Calp a Benissa, los sanitarios le dijeron que no podía cargar la silla en la ambulancia que lo iba a llevar al hospital. «Les insistí en que son mis piernas. ¿Cómo hubiera vuelto hoy a recoger todas mis cosas y reanudar mi viaje?».
El toparse con los políticos que esperaban a Puig en la estación calpina fue una suerte. Los concejales de Calp se brindaron a buscarle alojamiento para que descansara una noche y recobrara fuerzas. El edil de Turismo, Jan Van Parijs, le dejó un piso. «Se lo agradezco mucho. Así podré descansar y asearme. Y mañana seguiré hacia Benissa, Xàbia y Dénia. Quiero hacer visibles los problemas a los que día a día nos enfrentamos quienes vamos en silla de ruedas».

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