22 de agosto de 2017
22.08.2017

La tortuga 'Chiquiti' vuelve al mar en Xàbia

El animal fue tratado en l'Oceanogràfic tras ser pescada accidentalmente en Cullera

22.08.2017 | 17:49
Abril, la niña que ha dado nombre a la tortuga.

La tortuga marina número 297, recuperada desde enero en el Área de Recuperación y Conservación de Animales Marinos de l'Oceanogràfic de València tras haber sido capturada accidentalmente por un rastrero en Cullera, ha vuelto este martes al mar en Xàbia en un acto de carácter festivo celebrado desde un barco situado a una milla mar adentro, frente al Club Náutico.

El animal tuvo que ser fue tratado por los especialistas de la Fundación Oceanogràfic de la embolia gaseosa que sufrió durante su captura accidental. Como testigos de excepción y desde sus embarcaciones, han asistido los participantes en el Campeonato Autonómico Infantil de Vela por equipos y un gran número de público, según ha informado l'Oceanogràfic en un comunicado.

A bordo de una motora y rodeado por numerosos barcos, el alcalde de Xàbia, José Chulvi, junto a la joven regatista Arancha, han sido los encargados de devolver al Mediterráneo al animal, bautizado definitivamente como 'Chiquiti'.

El nombre ha sido elegido de entre los participantes del concurso '¿Cómo quieres que me llame?' y fue propuesto por la niña Abril, a quien se le ha premiado con dos entradas para visitar l'Oceanogràfic. En la actualidad, la tortuga que está en su etapa juvenil, con menos de 30 años y pesa alrededor de seis kilos.

Durante la presentación del acto, enmarcado en el Proyecto Xàbia 2017, el presidente del Club Náutico, Arturo Miquel, ha explicado que incluir la suelta de la tortuga en la 44 Semana de Vela del club y el Campeonato Autonómico Infantil de Vela "no tiene otro sentido que desarrollar la voluntad del club de concienciar a los más jóvenes en el respeto por el entorno marino y hacer del club una escuela para proteger el medio ambiente y preservarlo para las futuras generaciones".

Miquel ha expresado que esos objetivos "cuadran perfectamente con los de la Fundación Oceanogràfic". Por su parte, el director general del recinto de animales, Eduardo Nogués, ha comentado que estos actos son los que dan "verdadero sentido a la Función y a la misión que tiene l'Oceanogràfic de convertirse en referente del mundo marino y vehículo para la conciencia pública de respeto por los océanos y sus especies".

"Por eso queremos hacer de l'Oceanogràfic un centro donde se contemplen una gran variedad de animales y que los visitantes y los ciudadanos conozcan su importancia, pero también se investigue para mejorar sus condiciones y prevenir males mayores", ha explicado.

Paco Torner, director del proyecto Xàbia 2017, ha resaltado que la suelta de la tortuga "se inspira en el respeto al mar y a estas aguas, unas aguas cuya riqueza ha dado lugar a la Xàbia que conocemos". Por su parte, el alcalde ha resaltado que el Ayuntamiento de Xàbia ha adoptado ya varias iniciativas "con el objetivo de mantener un turismo sostenible que respete el entorno marino local como el balizamiento de las cuevas marinas y convertirnos en un referente claro de lo que se ha de entender ahora un progreso sostenible que conserve y mejore su biodiversidad como fuente económica".

Embolia gaseosa

La tortuga fue tratada por los especialistas de la Fundación Oceanogràfic de la embolia gaseosa que sufrió al ser arrastrada accidentalmente por un pesquero en aguas de Cullera.

Conocida también como "enfermedad descompresiva", es un trastorno causado por la formación de burbujas de gas en los órganos de las tortugas tras sufrir una subida brusca desde zonas profundas hasta la superficie, normalmente por captura accidental por redes de pesca de arrastre.

Este trastorno fue descrito por los veterinarios del Oceanogràfic tras atender numerosos casos de tortugas capturadas por redes de arrastre que, en el momento de su arribada al barco, no parecían sufrir ningún daño, mientras que pasadas unas horas comenzaban a mostrar los síntomas.

Para deshacer estas burbujas y restablecer la funcionalidad de los órganos afectados, se utiliza una pequeña cámara hiperbárica, en la que se somete al animal a una presión alta (similar a la que existe en el fondo marino en el momento de su captura) y se va despresurizando lentamente, permitiendo que las burbujas se disuelvan de modo natural.

Este pequeño artefacto fue ideado por los veterinarios del'Oceanogràfic, inspirados en las cámaras hiperbáricas que existen en algunos hospitales para tratar a los submarinistas. Los servicios de veterinaria del Oceanogràfic descubrieron esa enfermedad y sus resultados "permitieron que la ley de pesca de Estados Unidos fuera modificada y adaptada a ese progreso científico", ha asegurado el centro.

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