09 de agosto de 2016
09.08.2016
OPINIÓN

Sorprendente, incomprensible, incoherente

09.08.2016 | 10:29

No me lo podía creer, pese a que la información procedía de personas de toda credibilidad. El alcalde de Sagunto, Quico Fernández, acompañado de un grupo de concejales, asistía a la misa solemne de los Patronos de Sagunto. Una rutinaria invitación de la Cofradía había sido suficiente para que, olvidando los acuerdos del pleno municipal, asistiese a un acto religioso de la máxima trascendencia como es la Santa Misa.

Resulta sorprendente que el alcalde no sienta la necesidad, aparte acuerdos plenarios, de diferenciar lo que es el poder civil, que él representa, del religioso. Hemos dicho en repetidas ocasiones que, manteniendo el máximo respeto a los actos religiosos y a sus fieles participantes, el poder civil no debe participar en ellos. No hay ninguna razón que obligue a ello. No es un acto que congregue a toda la ciudadanía, ni tan siquiera a una mínima parte, por lo que no es creíble que la asistencia de las autoridades locales sea para estar con «el pueblo».

Es incomprensible que se haga caso omiso a un reciente acuerdo plenario por el que Sagunto se integraba en la Red de Municipios Laicos, lo que supone no inmiscuirse en temas religiosos que, creo que es evidente, no son de incumbencia municipal.

Es incomprensible que el alcalde no diferencie entre una invitación protocolaria y una auténtica. Muchas veces he oído decir que los organizadores de actos religiosos prefieren que el poder civil se quede en casa y en el fondo les molesta que el ayuntamiento se mezcle en sus asuntos.

Es incomprensible que no llegue a sus oídos los comentarios desfavorables de otros asistentes, aunque se realicen en voz baja, y que no se sientan incómodos en un lugar que no es el suyo y al que han acudido no saben muy bien porque.

Es incoherente que no haya ningún contacto con la Iglesia a lo largo del año y que llegado el momento se presenten en ella a participar en el Santo Sacrificio. Incoherente que en su vida privada (salvo alguna excepción) nunca hayan sentido la necesidad de asistir a estos actos y participen ahora precisamente que es cuando no deberían estar como tales autoridades. Es posible que, a partir de ahora, cuando dejen de ser autoridad, su asistencia también será inexcusable.

Finalmente es difícil de explicar y comprender el proceso mental por el que llegan a creer que este comportamiento les va a suponer un aumento de los votos. Parece imposible que no capten que la inmensa mayoría de la población no participa en estas actividades y que no le gusta que lo hagan las autoridades que siempre deben representarlos. Puede que queriendo ganar unos votos por un sitio (cosa bastante improbable) los pierdan (muy probablemente) por otro.

Es tan grande la actividad que desarrolla el alcalde y los concejales que bien se merecen un descanso. Lo conseguirán seleccionando su presencia en los numerosos actos que en la ciudad se celebran y podían empezar por no asistir a actos religiosos que no son de su competencia ni incumbencia.

Supongo que habrá concejales, grupos municipales, que no aprueben esta actitud y que, en su momento, pedirán explicaciones de este comportamiento del señor alcalde de Sagunto que hace caso omiso de un reciente acuerdo municipal. Sorprendente, incomprensible e incoherente.

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