11 de enero de 2018
11.01.2018

La solución para La Nau entra en su recta final

Los presidentes de la Generalitat y la SEPI se reúnen hoy para desbloquear los últimos flecos

11.01.2018 | 13:05
Una imagen de La Nau de la antigua siderurgia del Port de Sagunt.

Años de conflictos y negociaciones entre el Estado y la Generalitat Valenciana por la propiedad de La Nau de Sagunt han desembocado en un acuerdo que está muy cerca de cerrarse.

De hecho no se descarta que hoy mismo tanto el President, Ximo Puig, como la responsable de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Pilar Platero, desbloqueen los últimos flecos para alcanzar el punto de encuentro definitivo que permita reabrir un inmueble que lleva más de 8 años cerrado al público, después de una inversión de casi 30 millones de euros.

Será durante la reunión de trabajo prevista en el Palau de la Generalitat y a la que también están anunciadas las asistencias del conseller de Educación y Cultura, Vicent Marzà, y el alcalde de Sagunt, Quico Fernández. Posteriormente, los protagonistas de este encuentro tienen previsto desplazarse hasta el Port para visitar La Nau.

Desde hace algunos meses, la inminencia del acuerdo se insinuó en varias ocasiones, aunque no ha sido hasta ahora cuando la entidad estatal y el Consell han encontrado las parcelas de propiedad autonómica que interesan a la SEPI para permutarlas por La Nau. En este sentido y después de que hace aproximadamente un año ambas partes acordaran suspender el procedimiento judicial abierto desde Madrid, la Generalitat presentó un primer listado con cerca de una veintena de terrenos, que el Estado rechazó íntegramente en un primer momento.

En unas gestiones conducidas por la secretaria autonómica de Modelo Económico y Financiación, María José Mira, la SEPI se mostró el pasado verano dispuesta a estudiar sendas parcelas en Paterna y Elx y ese interés está cerca de fructificar, una vez se valoran todas las propiedades y se establezca si corresponde abonar la diferencia de precios por alguna de las dos administraciones.


Inmueble de casi 9.800 m2

La Nau, que fue construida en 1919 al calor de la antigua siderurgia, cuenta con una superficie de algo menos de 9.800 m2 y se extiende sobre una parcela de más de 40.000 m2. En el catálogo de la sociedad estatal que todavía es su propietaria se presenta como «un inmueble de grandes dimensiones, que se compone de cuatro naves con disposición paralela configuradas como espacio único y diáfano, siendo las dos centrales de mayor anchura y altura. Además, cuenta con una sucesión de grandes ventanales que aseguran una iluminación suficiente del interior del espacio productivo industrial».


Fallida Ciudad del Teatro

Estas características convirtieron al edificio en la joya de la prometida Ciudad del Teatro. Así y pese a que la propiedad no era suya, la Generalitat invirtió millones con el objetivo de acondicionarla. En estos tiempos boyantes, múltiples personalidades, incluida Su Majestad La Reina, Doña Sofía, pasaron por La Nau, que vivió su momento cumbre en septiembre de 2001 con la representación de Las Troyanas de la mano de Irene Papas.

Pero hasta allí llegó el esplendor del edificio, que fue vendido al Estado y apenas se utilizó para algún congreso sobre patrimonio y varias representaciones de Sagunt a Escena, antes de ser objeto de un pleito judicial, después de que la sociedad que adquirió su propiedad reclamara su recuperación a la Fundación de Patrimonio Industrial del Port de Sagunt, que era la que disfrutaba de su aprovechamiento. Tras varias peripecias procesales, las partes acordaron la suspensión del juicio para intensificar a unas negociaciones que llegan a su recta final.

Hace unos meses, cuando ya se esperaba que este acuerdo fructificara, fuentes autonómicas y locales cifraban en cerca de 300.000 euros la inversión necesaria para la puesta a punto de La Nau. El objetivo de esta inyección es acondicionar el lugar como espacio multiusos con capacidad de albergar todo tipo de actos públicos, ya que en su actual estado no cumple los requisitos mínimos de seguridad.

Además de poner a punto la instalación eléctrica, la intervención tendrá que reparar las bombas de achique y evitar así nuevas inundaciones en el sótano del edificio, como las que se produjeron el pasado año provocando daños en algunas piezas del futuro Museo Industrial, como ya informó en su momento Levante-EMV. También será necesario eliminar algunas goteras.

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