Carmelo Fernández, Francfort
No pretendemos que el titular resulte exagerado, porque en realidad define bastante bien una de las principales virtudes del nuevo Honda Jazz. En su interior no cabe una de aquellas famosas orquestas de jazz, pero sus 3,90 m. de longitud y 1,70 m. de anchura por 1,53 m. de alto, dan mucho de sí. Cuando un número considerable de sus rivales ya han alcanzado los cuatro metros de largo, la última generación del utilitario japonés logra alcanzar la cumbre en espacio interior y capacidad de carga, a base de ingeniosas soluciones.
La mejora respecto del anterior modelo en cotas como la distancia entre ejes o los anchos de vías se palpan de inmediato en todas las plazas. Bien es cierto que las traseras siguen siendo justas para tres adultos, pero este inconveniente es denominador común en todo el segmento y, además, no es el tipo de coche para tal cometido.
En capacidad de carga merece otro sobresaliente, con 399 dm3 si se opta por el kit antipinchazos y 380 dm3 en caso contrario. El juego de abatimientos de los asientos traseros permite obtener un volumen de carga inusual en esta categoría.
Fiel a la gasolina
Tal como está evolucionando el mercado de los combustibles, lo de disponer por decreto de propulsores diésel ya no está tan claro, sobre todo hablando de turismos de pequeño tamaño. En Honda así lo han entendido y lanzan el reto de motorizar el Jazz con dos propulsores a gasolina, eso sí, de ultimísima generación en lo concerniente a optimización de rendimiento y niveles de emisiones contaminantes.
Ambos disponen de culata multiválvulas y distribución variable y presentan, respectivamente, cilindradas de 1,2 y 1,4 litros. El primero rinde 90 CV y el segundo 100 CV y ambos salen de serie con una muy agradable y precisa caja de cambios de 5 velocidades, si bien el 1.4 puede montar también un cambio manual robotizado de 6 marchas. Los dos rinden satisfactoriamente en prestaciones y en cifras de consumo.
Espíritu familiar
El comportamiento dinámico está claramente orientado al confort. Pese a que el chasis es totalmente nuevo y capaz de "tragar" dosis de potencia mucho mayores, los responsables del proyecto han preferido comenzar la gama con un planteamiento muy suave de suspensiones para ambas versiones. En definitiva, un coche urbanita, económico y muy confortable dentro y fuera de la ciudad. Desconocemos si en un futuro habrá variantes más enérgicas, pero insistimos en que base hay de sobras para ello.
La gama española comprende tres niveles de acabado (Elegance, Executive y Luxury), con un precio de partida de 13.950 euros de la versión 1.2 Elegance.