A. Larrey, Lisboa
El primer Mazda3 fue lanzado en 2003 y pronto se convirtió en el modelo más vendido de la firma nipona. La gama comprendía dos carrocerías, una de tipo sedán y otra de cinco puertas. La nueva generación sigue esa pauta, ofreciendo además una longitud total de 4,46 m. (versión de 5 puertas) ó 4,58 m. (SportSedán) que le sitúa en la parte alta de su clase en esta medición.
En lo que sí se ha producido una clara diferenciación con el anterior modelo es en el aspecto estético. El nuevo Mazda3 resulta más deportivo, con un perfil aristado y un frontal muy agresivo. Habrá próximamente versión MPS de 260 CV, aún no disponible en nuestro mercado.
La gama inicial tiene cuatro niveles de acabado: Pulse, Active, Sportive y Luxury. Las versiones de terminación Sportive tienen algunos elementos propios que les diferencian del resto, entre otros unos asientos más deportivos que proporcionan un plus de sujeción.
La gama de motores cuenta con dos gasolina que prácticamente se reproducen de la anterior generación; se trata del 1.6 de 105 CV y del 2.0 de 150 CV. Este último va acoplado de serie a una caja de cambios automática de 5 velocidades. Habrá que esperar unos meses para adquirir el nuevo 2.0 DiSi de 151 CV, dotado de inyección directa y de sistema de «arranque-parada» automático para ahorrar combustible cuando el coche está detenido.
Los diésel son más novedosos, excepto el básico 1.6 CRTD de 109 CV, que viene de la anterior generación. En cambio, los otros dos motores, en realidad uno, son las vertientes de 150 y 185 CV del 2.2 CRTD, un brillante y avanzado motor que Mazda estrenó recientemente en el Mazda6 y que ahora acoge el Mazda3. La lógica se impone y ambos resultan más eficaces y suaves de funcionamiento que el veterano 1.6 CRTD, al que el paso del tiempo deja en evidencia frente a sus dos hermanos mayores, dotados de lo mejor de la tecnología de Mazda en motores diésel y con una respuesta dinámica francamente buena.
Hablando de dinamismo, esta sigue siendo una de las notas más destacables del modelo japonés. Ya lo era en el anterior y ahora se ha incidido en mejorar sus virtudes, a base de un chasis que gana casi un 20 por ciento de rigidez y de unas suspensiones que, manteniendo el anterior esquema McPherson delantero y de paralelogramo deformable trasero, ha recibido mejoras en diversos apartados para firmar una hoja de servicios impecable en lo que se refiere a agilidad y estabilidad, sin que resulte excesivamente dura ni seca de reacciones.