Motor, Valencia
El M3 está, con total seguridad, entre los cinco modelos deportivos que a cualquier forofo del tema le gustaría tener en su garaje. Obviando ahora los 75.000 euros que cuesta en versión Coupé (también lo hay con cuatro puertas o berlina), lo cierto es que estamos ante un coche apasionante, singular y además casi mítico. Esta es la cuarta generación M3 (el primero data de 1986) y una tras otra se ha ido superando en prestaciones y en emociones.
Por vez primera, un M3 de serie tiene bajo su capó un motor de 8 cilindros en V, un espléndido propulsor que rinde 420 CV a un régimen de 8.300 revoluciones y que viene acoplado a una caja manual de seis velocidades. Es una mecánica que pide guerra para dar todo lo que lleva dentro, es decir, hay que llevarla alta de vueltas para poder disfrutar al máximo. Sin embargo, el M3 también tiene su cara dócil y es que la tremenda elasticidad de este motor permite mover el coche en un atasco en segunda y a casi el ralentí, sin que proteste en forma de tirones.
Porque, aunque pueda parecer increíble, el M3 es uno de los deportivos derivados de berlina más confortables para sus ocupantes a la hora de viajar. Nada de suspensiones secas ni de rebotes en los apoyos, típicos de los deportivos sin concesión alguna al confort. Buena parte del mérito la tiene precisamente un esquema de suspensiones muy elaborado, gran parte de cuyos elementos han sido específicamente diseñados para este modelo. Las peculiaridades del M3 respecto del resto de la Serie 3 no se detienen ahí, porque la carrocería ha sido aligerada al máximo mediante la utilización de compuestos sintéticos y plásticos, mientras que los frenos cuentan con pinzas flotantes y así un largo etcétera de características propias de un coche de competición.Opcionalmente se puede pedir la amortiguación controlada electrónicamente o las llantas de 19 pulgadas, si lo que se quiere es hilar muy fino en prestaciones deportivas.
Con un poco de habilidad en las manos (el resto lo pone la electrónica) y un mucho de valor, el ritmo de marcha que permite el M3 es endiablado. En tal caso, sólo hay que olvidarse de la aguja del combustible.