Motor, Valencia
El Mazda6 es un modelo con buen cartel comercial en el mercado español. Lo ha logrado gracias a que sus sucesivas generaciones han mantenido un cierto matiz diferenciador en cuanto a estilo, y a que la calidad del producto ha estado muy equilibrada respecto del precio. La firma japonesa presentó el pasado año la última generación Mazda6 con sus tres tradicionales carrocerías (sedán, 5 puertas y wagon) y una plataforma completamente nueva.
Ha habido que esperar unos meses para que el Mazda6 se beneficie de los motores diésel 2.2 CRTD de última generación. Realmente se trata de un único motor con tres variantes de potencia (125, 163 y 185 CV); la diferencia en entrega de potencia se ha logrado modificando distintos parámetros de la gestión electrónica, lo que significa que la arquitectura del motor y sus elementos son idénticos en los tres casos.
El denominador común en los tres casos es la optimización de las cifras de consumo. Hemos escogido para esta prueba la versión de 163 CV con acabado Sportive, porque a nuestro juicio es la más interesante para todo tipo de utilización y presenta una muy buena relación precio producto. La variante de 185 CV resulta algo más brillante en autopista, si bien porque tiene más facilidad para subir de régimen, pero estamos ante una característica que no va a interesar a todos los usuarios y sin olvidar que la diferencia de precio entre una y otra versión, a igualdad de acabado, ronda los 1.300 euros.
El Mazda6 2.2 CRTD de 163 CV ofrece unas prestaciones dinámicas suficientemente elevadas y sólo gasta 5,5 litros de gasóleo cada 100 km; no es que su hermano mayor sea mucho más glotón (5,6 litros/100 km), pero insistimos en que la diferencia de precio se justifica si se hace un elevado uso del coche en desplazamientos por vías rápidas. En cualquier caso, estamos ante uno de los mejores promedios del segmento de las berlinas de tipo medio, con motor diésel.
En ruta
El Mazda6 es un coche cómodo para viajar. Su habitáculo responde a las espectativas que crea una carrocería de 4,74 m. de longitud y 1,80 m. de altura, lo que se traduce en un espacio interior muy amplio para cuatro ocupantes y razonable para cinco. El maletero de la carrocería de 5 puertas ofrece un volumen de carga de 510 litros, ampliable hasta 1.702 litros con los consabidos abatimientos de los respaldos posteriores; cifras ambas realmente buenas y que proporcionan a este modelo un plus de funcionalidad y prestaciones familiares.
El puesto de conducción es muy correcto, con todos los mandos a mano y buena nota en materia ergonómica. Por lo que se refiere a los acabados, Mazda sigue haciendo gala de un esmerado cuidado en la elección de los materiales y su ensamblaje. No hay demasiadas concesiones al lujo, pero el contexto en general es de una notable sensación de calidad y robustez. La gama actual comprende tres niveles de acabado (Active, Sportive y Luxury), bien dotados desde la base y con pocas opciones. En el caso de esta versión Sportive, tan sólo la pintura metalizada, el navegador y el techo solar figuran en la lista de extras. Nuestro protagonista disfruta de unas llantas de serie de 18 pulgadas, climatizador bizona, faros de xenón, paragolpes deportivos, pedales de aleación, tapicería mixta de tejido y piel o equipo de sonido Bose con 8 altavoces, cargador de 6 CD y conexión Bluetooth.
Seguridad
Una de las aportaciones en materia de seguridad que presenta la nueva generación Mazda6 es el denominado asistente para el cambio de carril. Mediante dos pequeños radares, el dispositivo alerta al conductor, con señal luminosa y acústica, de la proximidad de vehículos cuando se dispone a cambiar de carril. El avisador acústico actúa si se obvia la señal luminosa.