Javier Pinés Gil, Valencia
El mercado de las motocicletas tiene en el sector de las Supersport su principal exponente en materia de carácter puramente deportivo aplicado a los modelos de calle. Y es que, si bien las 600, cilindrada que predomina en estas motos, se ven superadas en potencia y prestaciones por las todo poderosas 1.000 cc, las primeras superan a éstas de manera clara en aceptación y número de ventas. Y la Yamaha YZF R6-R es un claro ejemplo de ello.
Tras una exitosa trayectoria, la saga R6 se ha convertido en la referencia de este segmento. La continua evolución del modelo de la firma de Iwata le ha situado en una posición de preferencia frente a una nutrida competencia que, año tras año, intenta asediar su liderato.
Innovación total
Equipada con la tecnología más avanzada y con un carenado minimalista y agresivo, además de un motor increíblemente rápido y un compacto chasis de carreras, la R6 representa un gran paso en el diseño de motocicletas de altas prestaciones.
Su propulsor de 4 cilindros en línea de 599 cc e inyección electrónica, es toda una muestra de efectividad e innovación. Detalles técnicos como la aplicación de avanzados sistemas como los denominados YCC-I e YCC-T, de admisión y acelerador controlados por chip respectivamente, funcionan conjuntamente para aumentar la gama de potencia del motor, lo que proporciona una más diversión al ofrecer los más altos niveles de potencia de fácil uso en todo el intervalo de revoluciones. De esta manera, los 129 CV declarados está disponibles en todo momento, adaptándose al tipo de conducción requerida en cada situación.
Por otro lado, el despliegue técnico aplicado a su propulsor se extiende a la parte ciclo, con su ligero bastidor Deltabox reforzado por un conjunto de suspensiones -con horquillas completamente ajustables- y frenos, perfectamente adaptados a su nivel de prestaciones.