F. Larrey, Barcelona
No está el horno para bollos. Es lo que han debido pensar los astilleros nacionales y extranjeros, a la hora de inscribirse al certamen catalán. A pesar de todas las facilidades ofrecidas por la institución ferial y por la Generalitat de Catalunya a los expositores, no ha sido suficiente para conseguir dar una tarjeta de visita mínima.
Tan sólo dos pabellones del nuevo recinto Montjuïc 2, han ocupado los valientes que han desafiado a la crisis, y donde se pueden ver barcos de hasta 12 metros de esloras. Todo tipo de neumáticas, motos de agua, motores, y demás accesorios, complementan los miles de metros de estas instalaciones. Y esto, a pesar de que alicientes no faltaban; desde las interesantes ofertas en los barcos por la fuerte crisis, hasta un descuento del 30% en la matriculación. O lo que es lo mismo, un 12% del valor de la embarcación, siempre que la compra se realice durante los días del Salón.
Lógicamente, las novedades brillan por su ausencia, tan sólo algunos retoques, y poco más. Al menos nos queda la satisfacción de ver a empresas nacionales como: Rodman, Astondoa, Starfisher y otras, que no sólo han acudido, sino que han lanzado algún producto novedoso. El apartado de pesca sigue siendo uno de los más atractivos.