Está claro que la situación de las ventas de coches no hay quien la entienda; sólo hace falta echar un vistazo a nuestro alrededor para comprobar el por qué del incremento del 75% en las operaciones de compraventa. No sólo por que lo digan los datos, ya que estos se pueden manejar —auto matriculándose—, sino por que nuestra provincia ha sabido hacer correctamente los deberes. Comunicar a los posibles compradores que los precios de hoy son especialmente baratos para adquirir un vehículo, no es tarea fácil, pero lo es mucho más vender el doble —como ha sido el caso de Ford o de Peugeot— en un mercado como el actual. Incrementos de más del 200%, como el de Mini en Valencia, o del 150% de Nissan, además del producto y las ayudas, debe haber una gran labor comercial. Mientras nos encontramos con marcas del nivel de Mercedes o Mazda —por coger los dos polos—, que ven reducir sus ventas de manera importante, sin ninguna causa determinante, tenemos otras como Chevrolet, Fiat, o Dacia que se salvan de la quema. Y es que cuando todos ofrecen de todo, la profesionalidad sale a flor de piel, pese a quién pese. Sirva como ejemplo la marca Skoda que ha colocado la mitad de lo que debería en Valencia, mientras que Volskwagen ha vendido un 20% más de su cuota respecto al mercado nacional. Renault que es la líder en España, contempla con intranquilidad la situación del mercado valenciano que le arrebata cerca de 100 coches de su parte de la tarta, y le relega al quinto puesto. Todo un drama. Pero es que este mercado no hay quién lo entienda, sobre todo conociendo los datos de financiación de automóviles, y comprobando que no hay entidad financiera que se preste a realizar una operación, acudiendo los compradores a la hucha. Al menos nos quedará la Feria del Automóvil que se celebra este puente, para disipar enigmas o misterios de precios.