La respuesta de los fabricantes de automóviles a la crisis ha sido unánime en el sentido de ofrecer más y más productos a los consumidores. Esta vorágine de presentaciones, tanto en nuevos modelos como en restylings, ha llevado al compromiso de lanzar hasta 13 novedades -alguna marca- a lo largo del año 2010. Por desgracia, acabamos de ver una gran firma como Toyota, se encuentra en serias dificultades por un problema técnico importante, y que tan sólo en Europa, puede llegar a 1,8 millones de afectados, de ellos unos 150.000 en España. EE UU, implacable con estos temas de vigilancia en seguridad vial y con estadísticas, llamó a talleres a 15 millones de usuarios en 2009. Por aquí se lleva otro ritmo, aunque la ley obliga a los fabricantes a comunicar a las autoridades y afectados cualquier problema detectado y que suponga un riesgo. Al margen de la necesidad de mayor control y servicio al cliente ante los fallos, las marcas deberían replantearse esa carrera de locos por presentar a toda prisa nuevos modelos para salvar las ventas sea como sea. Y hablando de ventas, el mes de enero, a pesar de incrementar un 38% en nuestra Comunitat, se ha debido a las operaciones de las empresas de alquiler de coches, ya que el mercado de particulares tan sólo ha subido un 1%. Mientras que en Valencia marcas como Peugeot, Mazda o Toyota, han visto reducir sus ventas, otras como Nissan, Hyundai, o Suzuki, las han aumentado. Entre las Premier, la que más vende es Mercedes a pesar de descender ligeramente, mientras que BMW experimenta un tímido aumento del 5%. Y las prisas también han llegado a la F1 en forma de patrocinadores que cubran los abultados presupuestos. Estos días se han presentado varios equipos, y por primera vez en la historia, van más limpios que una patena. A excepción de los dos grandes, Ferrari y McLaren, están todos con el agua al cuello. ¡Malditas prisas!