Hoy se abre el telón de la Fórmula Uno 2010 bajo el síndrome de la austeridad apremiada por la fuerte crisis mundial que padecemos. Los elementos parecen haberse aliado para complicar la máxima modalidad del automovilismo, precisamente cuando hay cuatro grandes campeones mundiales en pista: Schumacher, Alonso, Hamilton y Button. Y es que, como ocurriera en la mítica película de Clint Eastwood, la guerra va a ser sangrienta por ganar el poder y llevarse el preciado oro, tan exiguo en estos momentos. Hemos visto varios de los monoplazas sin patrocinadores principales; el equipo que lanzara el valenciano Adrián Campos, se las ha deseado para poder estar a punto y él ha tenido que sacrificarse por la continuidad del proyecto. A excepción de algunos pocos equipos, el resto esperan ir consiguiendo ingresos publicitarios a lo largo de la temporada, y confiando en que amaine el temporal financiero. Bernnie Ecclestone, ha ido tomando las medidas adecuadas para abaratar en lo posible, como la eliminación de los repostajes, ha cambiado el sistema de puntuación para incentivar que vayan a ganar y se pierda la monotonía de otras temporadas, y sobre todo, que gane en emoción. Ingrediente imprescindible para que se llenen las gradas, no se levanten los telespectadores del sillón y, en consecuencia, sigan invirtiendo grandes sumas las televisiones y los patrocinadores. Por cierto, que Canal 9, que está en la bancarrota, ha pagado un pastón para retransmitir en directo —no quieren dar los datos del coste aunque se habla entre 15 y 20 millones de euros—, y su director general que debe de haberse encontrado ese acuerdo, dice que es rentable... La Sexta, que pagó una burrada según Telecinco, ahora pasa la factura a los que se dejan. Algún día alguien tendrá que explicar sus buenas relaciones con el grupo Mediapro. Mientras tanto intentaremos animar a los tres pilotos españoles, y al equipo Hispania.