Los fiscales de Seguridad Vial de toda España, reunidos en Santiago de Compostela para aunar criterios, han dado un paso más en el endurecimiento de medidas a tomar contra los conductores y propietarios. A los padres que dejen los vehículos de su propiedad a los hijos que no tengan la licencia de conducir, se les complicará bastante la vida al ser acusados de cooperantes necesarios, si hubiera cualquier accidente, pudiendo llegar a ser condenados con penas de cárcel. También en el caso de fallecer un menor por no llevar el cinturón de seguridad se les podrá imputar un delito de homicidio por imprudencia, ya que se les considera garantes respecto a los menores sin capacidad para colocárselo. Otro de los planteamientos que han puesto sobre la mesa es el del embargo del coche en los multirreincidentes, por aquello de quitar el arma con la que delinquen. Se me asemeja un tanto dantesca y excesiva la fijación de los funcionarios que intervienen en todo lo relativo a la seguridad vial, como si los conductores nos hubiéramos convertido en una lacra social y peligrosa, a la que hay que machacar. Nos parece perfecto el endurecimiento de toda la normativa circulatoria en general y sus éxitos alcanzados, pero de eso a pedir encarcelamiento por todo va un abismo. No estaría mal que se tomaran con el mismo interés la solución de los puntos negros donde se matan todos los días, y no hay cárcel para ningún responsable político; la adecuación de la velocidad en autopistas, que es de risa, o simplemente, señalizar adecuadamente las situaciones de riesgo (otra de las causas de despiste y accidentes mortales). Ahora, hay un punto que me ha gustado especialmente, que es la imputación de delito de homicidio y lesiones por imprudencia, cuando el vehículo lleve los frenos y los neumáticos deteriorados, siendo la causa del accidente. Son los elementos más importantes de seguridad y hay que tenerlos impecables siempre. Hagan caso.