Todos los síntomas apuntan a una desaceleración de las ventas de turismos precisamente en un mes tan importante para el sector del automóvil como es el de julio. La desaparición de las ayudas gubernamentales del Plan 2000E y la subida del IVA han sido una de las causas por las que los índices de matriculación se están viendo afectados. Valencia, que tiene una sensibilidad especial para adelantarse a los acontecimientos, ya dio el aviso en junio incrementando sólo un 4% las ventas. Este sector es tan importante para la economía del país que no se puede andar con arreglitos o con promesas, hay que trazar planes concretos, coherentes y a la altura de las necesidades. El automóvil ha sido la vaca más importante que han tenido los gobernantes durante muchos años y sobre él han caído todas las injusticias a nivel impositivo, tanto impuestos directos como indirectos. Hoy están en peligro muchos miles de empleos por no haberse adelantado a la situación. Si en estos momentos el Estado no puede dar ayudas para la compra, debería de quitar el impuesto de matriculación inexistente en la mayoría de países europeos y que grava hasta un 14,75% el producto. Estamos comprando los vehículos más baratos que ningún país de nuestro entorno, pero estamos soportando las mayores cargas, no hay fluidez en el crédito y ha desaparecido la ayuda para renovar el vetusto parque automovilístico. Estamos de acuerdo en que hay que apoyar a lo eléctrico —futuro a medio plazo para cierto tipo de servicios—, incluso aceptamos las rebajas fiscales para los que emiten menos CO2, pero esto no puede ser coartada para no seguir incentivando el mercado tradicional, que es el de mayor magnitud y carga social con diferencia. Todo indica que estamos a punto de la saturación de automóviles en el territorio español, pero también apunta a la enorme vejez de la mayoría de los mismos. ¿A qué esperan para tomar medidas, máxime habiendo ganado España el Mundial?