Javier Pinés Gil, Shanghai (China)
En 1998, Bibendum, la simpática y ya universal mascota de Michelin, cedía su nombre a un evento que iba a convertirse en la referencia en materia medioambiental dentro de la industria del motor. Un «desafío» el emprendido por la firma francesa de neumáticos, cuyo principal objetivo se sustentaba en la necesidad de conformar una plataforma de discusión y exhibición de nuevas energías alternativas, dirigidas a conseguir una movilidad sostenible de mercancías y personas.
Un ambicioso proyecto que ha se ha consolidado como una cita de obligada asistencia para la práctica totalidad de actores de la escena mundial del automóvil, y que ha reunido a lo largo de sus nueve ediciones celebradas en Europa, Estados Unidos y Asia (Japón y China), a las más innovadoras soluciones técnicas junto a las voces más experimentadas en la materia.
Reto medioambiental
Como no podía ser menos, el CO2 ha vuelto a ser el gran animador de estas jornadas, que han vuelto a recaer en la ciudad china de Shanghai. Las emisiones de dióxido de carbono se han convertido en uno de los principales enemigos del entorno medioambiental, por su implicación directa en el denominado «calentamiento global». En este sentido, desde la Challenge Bibendum se lanzaban varios mensajes aclaratorios respecto a una problemática en la que el sector del transporte acumula una elevada dosis de responsabilidad.Y es que, los 850 millones de vehículos que circulan en la actualidad en el mundo, emiten casi un cuarto de los 38.000 millones de toneladas de CO2 que se lanzan a la atmósfera cada año. Una preocupante cifra ésta última que se espera que se multiplique por 3,5 en el año 2030, si no se ponen en marcha medidas drásticas.
Todo un reto en el que se encuentran totalmente inmersos los principales grupos de la industria del automóvil, así como las principales organizaciones internacionales. Como prueba de ello, más de cien vehículos (automóviles, industriales y motocicletas), tomaban parte en este particular «salón de la innovación tecnológica medioambiental», también apoyado por la Organización Mundial de la Salud, el Consejo Mundial para el Desarrollo Sostenible, la Agencia Internacional de la Energía o la Organización de las Naciones Unidas. Todo un cartel de lujo que tuvo como misión el discutir y comunicar problemas y soluciones, tanto en la carretera, con la muestra y prueba de vehículos, como en la mesa, con la celebración de diversas mesas redondas en las que se habló desde la implantación de los nuevos combustibles, hasta la seguridad de ciclistas y peatones en la ciudad, pasando por la contribución del neumático a la movilidad sostenible, por supuesto.
Rallye ecológico
Pero mientras la Challenge Bibendum se volvía a presentar como el gran foro de discusión y puesta en común en la búsqueda de nuevas soluciones, éstas se mostraban al público en su definitiva aplicación sobre vehículos de calle. Una serie de modelos que fueron sometidos a diversas pruebas dinámicas, entre los que se podían encontrar utilitarios urbanos movidos por energía solar y motores de corriente, automóviles y autobuses híbridos o con pila de combustible, o aquellos que ya emplean carburantes alternativos.
Un catálogo en el que realizaban una importante aportación firmas como Mercedes-Benz con sus Clase Bluetec, Clase A y F600 Hygenius Fuel Cell (pila de combustible), el Grupo Audi Volkswagen con una amplia representación de Passat, S5 y Tiguan, entre otros, movidos por motores diésel y gasolina limpios, BMW y los Hydrogen 7, Ford con el Escape Hybrid, ya a la venta en EE.UU., y el prototipo Edge (híbrido/pila de combustible), o los Renault Logan ECO2 y los Nissan X-Trail FCV y Hyundai Tucson FCEV. Una muestra que se completaba con los Michelin EV-Light y Hy-Light 2, alternativas eléctricas y de pila de la marca francesa, totalmente inmersa en la lucha por conseguir un transporte más limpio.