J.A., Niza
En Ford hablan de «gama 2008», pero lo cierto es que el nuevo Focus ha recibido un restyling con todas las de la ley, puesto que las mejoras introducidas son muy significativas. Se mantienen las carrocerías ya conocidas (3 y 5 puertas, 4 puertas y break), que ahora reciben las denominaciones comerciales de Coupé - el 3 puertas-, berlina -5 puertas-, sedán -4 puertas - y Sportbreak -familiar-. También la amplia gama de motores se mantiene vigente, con seis versiones a gasolina, incluida la de 225 CV que propulsa el ST, y cinco en diésel, con el 2.0 TDCi de 136 CV como tope de potencia.
La novedad mecánica más importante hay que buscarla en la transmisión, donde aparece una caja de cambios de seis marchas desarrollada con la colaboración de Getrag y dotada de doble embrague. Está disponible en el 2.0 TDCi de 136 CV y se caracteriza porque cada uno de los embragues actúa sobre las marchas pares e impares, respectivamente, lo que posibilita que los cambios se pueden realizar en aceleración. En función automática, con la palanca en D, cuando el coche está parado y se pisa el freno, el dispositivo se desacopla para reducir los consumos.
Estéticamente hay que hablar de nuevo del estilo «Kinetic Design» que Ford ha implantado en sus últimos modelos. En el Focus se plasma en un frontal con la toma de aire superior más grande, que en algunas versiones va adornada con un ribete cromado. Las ópticas delanteras experimentan un cambio sustancial en su geometría y opcionalmente pueden equipar lámparas bi-xenón o ser de tipo adaptativo. En ambos casos se asocia a las luces traseras tipo LED. Distintos elementos aerodinámicos como los paragolpes o deflectores, también han sido objeto de modificaciones.
En el habitáculo, la lista de mejoras sería extensísima. Ahora se dispone de una entrada de audio suplementaria con puerto USB, toma de corriente de 230 voltios, manos libres Bluetooth o nuevo navegador con entrada de tarjeta SD.
Se ha producido un replanteamiento importante en el cuadro y la instrumentación, así como en los revestimientos interiores mediante nuevo tejidos. Todo enfocado a crear un ambiente más moderno y acogedor y en el contexto de un salto cualitativo en la calidad de acabado, lo que apunta hacia ambiciosos objetivos en el segmento más competido del mercado.