Javier Pinés Gil - Valencia
Con la publicación de la nueva regla AC90, la empresa gestora de la33ª edición de la Copa del América, America´s Cup Management (ACM) ha dado un nuevo paso adelante para normalizar el desarrollo de la competición prevista para 2009. Una normalización que responde a dos objetivos; el primero dar a conocer a todos los equipos ya inscritos las normas que van a regir la construcción de los veleros con los que se participará, presumiblemente dentro de dos años en Valencia. En segundo lugar, la presentación de la denominada AC90, por la alargada eslora -hasta los 90 pies- de los nuevos barcos, también se puede interpretar como un gesto de cara a apaciguar los ánimos del BMW Oracle, el cual ha basado en parte su denuncia ante el Tribunal Superior de Nueva York, que el desarrollo de estas unidades, beneficiaba al Defensor, ante la impotencia del resto de Desafiantes.
Este reglamento, es el resultado del consenso alcanzado entre el Defensor dirigido por Tom Schnackenberg, asesor de ACM para el reglamento de clase y las normas de la competición, y los seis desafíos que ya han formalizado su inscripción en la competición. Ahora, y en medio del proceso de deliberación de la corte estadounidense, ya se conocen los detalles de los AC90, los cuáles se resumen en detalles como; una eslora de 27,4 metros (frente a los 25 anteriores), un calado de 6,5 metros (antes 4,1 m.) y un desplazamiento de 23 toneladas. Así mismo, la tripulación sube de los 18 componentes de los Versión 5, hasta los 20 de los AC90, además de tener la obligación de contar con una quilla abatible debido a su tamaño, el cual impediría a la embarcación acceder a la dársena del puerto.
Unas cifras que se asemejan mucho a las mostradas por la espectacular clase de los «maxi yates», las principales referencias en pruebas míticas como la Sydney Hobart. Barcos como los Alfa Romeo, Wild Oats o Skandia que, a pesar de compartir en cierta manera estética y dimensiones, no tienen nada que ver en cuanto a comportamiento se refiere.