30 de julio de 2016
30.07.2016

La valenciana Lara González, a Río desde el exilio

La jugadora de balonmano tuvo que emigrar al Siófok húngaro después de pasar por el Elche y el Metz francés

30.07.2016 | 04:15

Lara González hizo la maleta con apenas veinte años para seguir su carrera en el balonmano profesional en Francia y ahora afronta su debut en unos Juegos Olímpicos tras haber vivido su primera temporada en Hungría y antes de afrontar su segunda en el Siófok, un exilio forzado que alimenta sus ganas. «Para las que estamos fuera y ves cómo se vive el día a día del balonmano femenino es duro asumir que no puedes vivirlo en España. A mí me pasó mucho cuando tuve que dejar el Elche y firmé por el Metz», explica en una entrevista con Efe.

«Pero, al mismo tiempo, después, cuando te llama la selección y volvemos a jugar es algo muy especial y tienes mucha ganas de venir y de jugar con tus compañeras», añadió. Además, estar fuera hace que tenga muy claro a quién dedicaría un éxito en Brasil. «A mis padres, claro, porque me fui con 19 años y me echan mucho de menos», señaló.Para la alicantina es clave que el balonmano femenino aproveche oportunidades como la que suponen unos Juegos para reivindicar y ganar su cuota de protagonismo.

«Cuando estás fuera y ves la publicidad que se hace de los equipos o cómo se trabaja el 'marketing' o que sales en el periódico todos los días te quedas un poco alucinada. Aquí, cuando llega un Europeo o un Mundial te llaman y luego se olvidan. Es triste pero hay que aprovechar este pequeño tirón para tener protagonismo», reivindica. Nacida en Santa Pola, la gimnasia deportiva y el tenis fueron sus primeros deportes, pero la influencia de su hermana mayor hizo que se pasara al balonmano con once años, primero en el club de su pueblo, después en el Centro de Tecnificación de Cheste y luego en el Elche.

Su presencia en Río hará que con apenas 30.000 habitantes, Santa Pola tenga dos representantes en los Juegos, pues el windsurfista Iván Pastor vivirá en Brasil su cuarta experiencia olímpica. «La verdad es que para lo pequeño que es Santa Pola es un orgullo que tenga dos deportistas olímpicos», destacó.

Conseguida la clasificación olímpica, «la guinda que nos faltaba», apuntó, la cita de Río de Janeiro pasó a centrarlo todo. «La verdad es que tengo muchísimas ganas. Unos Juegos es a lo máximo que aspiras. De pequeña siempre los veía por televisión, especialmente la gimnasia deportiva o la rítmica pero me tragaba muchos deportes, también me acuerdo de la natación», rememora.

Superado el miedo a una lesión de más de seis meses que le podía haber dejado sin billete a Río, al final incluso le dio tiempo a llegar al Mundial en diciembre. «La lesión fue una mala pata. Estuve dos meses y medio pero tuve la suerte de poder llegar al Mundial y conseguir el pase a los Juegos. Me acuerdo del momento de la lesión y de haber temido que se me pudiera escapar todo porque en esos casos no sabes bien lo que puede ocurrir», recordó González.

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