23 de agosto de 2016
23.08.2016

De la banda de música a la gimnasia

La medallista de plata Elena López cambió las partituras por las mazas y los aros cuando tenía seis años - El padre afirma que lo primero que hará la gimnasta cuando llegue "es ir a la playa"

23.08.2016 | 13:03
La recompensa de la medalla olímpica le ha llegado a Elena López con 21 años.

Elena López sabía desde bien pequeña que su vida era la gimnasia. Cuando apenas tenía 6 años, sus padres la inscribieron en la banda de música de Turís, su pueblo natal, pero al mes decidió cambiar y pidió que la apuntaran al club local de gimnasia rítmica. Evidentemente había acertado en el cambio.

Elena progresaba y dio el salto al club L´Almara de Burjassot. La Federación Española de Gimnasia se fijó en ella cuando solo tenía 12 años, un año más tarde estaba camino de Madrid para entrenar con el equipo nacional tras pasar 15 días de prueba. Comenzaba a forjarse una estrella. Después vendría el cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la medalla de bronce en el Mundial de Stuttgart, otro bronce en el Europeo de Bakú, el oro en el mundial de Esmirna...

Los comienzos fueron duros. Viajaba una vez al mes a Turís: llegaba el viernes y el domingo le esperaba un tren para volver a Madrid. Sus padres también se desplazaban una vez a la capital de España para ver a su hija. Dos compañeras de Burjassot también intentaron la aventura pero no pudieron superar estar lejos de la familia y desistieron. Elena no desfalleció. Su padre, Voro López, destaca la «fortaleza de carácter y la capacidad de sacrificio» de la joven gimnasta, que tuvo que madurar antes de hora, aunque «sus momentos de duda tendría porque es duro para una niña de 13 años tener que separarse de su familia y amigos.

120.000 km de viajes
Para la familia también fue duro. Su padre recuerda que hasta que Elena se fue a Madrid los viajes eran diarios para que pudiera entrenar y competir. «He llegado a contabilizar 120.000 kilómetros viajando con el coche, pero está claro que ha valido la pena, no solo porque ahora ha llegado la recompensa en forma de medalla sino porque se dedica a lo que quería desde bien pequeña».

Ha compaginado a la perfección su exitosa carrera deportiva con los estudios. Actualmente, se prepara para convertirse en técnica de Animación Física y del Deportes.

La familia reconoce que no ha podido hablar mucho con la medallista de plata. «Si he de decir la verdad no hemos podido conversar mucho con Elena, entre lo reciente de la consecución de la medalla, las celebraciones y la diferencia horaria solo pudimos hablar con ella el domingo. Estaba, como es lógico, muy emocionada. Me dijo que nada más ganar la medalla se quedó en blanco y enseguida comenzó a recordar todos estos años de trabajo duro», afirma su padre.

Y cuando llegue «lo primero que hará es ir a la playa, le encanta, es una de sus pasiones», comenta Voro López. Y lo hará con Adrián, su novio, miembro del equipo nacional de Gimnasia Artística (entrenan juntos en Madrid). Y mientras, en Turís no se habla de otra cosa. La joven ya tiene una calle con su nombre: carrer gimnasta Elena López y en unos días comenzarán los homenajes. No todos los días la localidad de la Ribera puede celebrar que tiene una medallista olímpica.

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