MARIA JOSEP PICÓ
¿Por qué las encinas huelen a limoneros y las aliagas, a coco? Son percepciones subjetivas, muy relacionadas con las temperaturas. Por ejemplo, un romero en el sur de Alicante emana un aroma más intenso que en Girona debido, más que por la falta de agua, al mayor estrés térmico. Y, aunque parezca sorprendente, el olor de la vegetación incide sobre el equilibrio de los ecosistemas, el calentamiento global y el ciclo hidrológico. A valores más elevados, plantas y árboles producen más emisiones de terpenos, una serie de hidrocarburos que se encuentra en los aceites esenciales. Por una parte, estos compuestos orgánicos volátiles tienen efectos biológicos, ya que su incremento puede confundir tanto a los insectos polinizadores como a los depredadores de herbívoros. En segundo lugar, estas sustancias se convierten en núcleos de condensación de nubes, que con su calor latente alargan la vida de gases de efecto invernadero como el metano. Por último, influyen en el balance pluviométrico porque favorecen más condensación, pero lluvias menos cuantiosas.