Despejado Solbes a las tinieblas exteriores y Soria hacia las galaxias científicas, la única portadora de los valores universales valencianos en el nuevo equipo anti-crisis de Zapatero es la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, que nació en Beneixida, bien conocido es. Chaves, Bibiana y Jiménez, por Andalucía; Chacón y Corbacho, por Cataluña; Blanco, Salgado, Espinosa y Caamaño, por Galicia; Sinde, Moratinos, Corredor y Sebastián, por Madrid; Gabilondo y Garmendia, por el País Vasco. En esa alineación autonómica, de esa España vertebrada que reclamaba Zapatero, la convocatoria de Fernández de la Vega, por Valencia, responde a un milagro. Más que un milagro, es la fuerza del destino, porque de no haber estado De la Vega ya en el Gobierno, los valencianos hubiéramos sido un mineral para ZP. ¿Alguien tiene en cuenta a un mineral? Es lo que dijo ayer el vicepresidente Vicente Rambla tras la marcha de Solbes y Soria. «Es la escenificación de que no existía ningún poder valenciano». Bueno, pero al menos nacieron en esta esquina y algún perfume desprendían -y alguna relación establecían-, dado que el poder valenciano es, todavía y quizá para siempre, patrimonio de Zaplana. La nueva selección está desequilibrada en sus vínculos patrióticos y sentimentales, pero hay que advertir en seguida que anda muy armada en la configuración del futuro, que se presume sombrío. Zapatero ha reconocido la tragedia económica y se ha esforzado en robustecer la musculatura política, paso previo indispensable para fortificar el Gobierno ante las inclemencias sociales venideras. Cambio en Economía, pero quizás para mal: el mundo económico alucina con Salgado. Errores rectificados: la división de Educación y Universidades y de Bienestar Social y Sanidad. Nada de recortes en el número de ministerios y áreas: el anunciado de Deportes vuela y se lo queda Presidencia. Y, en fin, mayor peso político pero tampoco sin excesivo fanatismo: incorporación de Chaves y Blanco (y Trinidad Jiménez). «Sea nuestra divisa, salvar, si podemos, la camisa». Bernat i Baldoví no era de Beneixida, pero para el caso es lo mismo. Fernández de la Vega es la única figura valenciana que permanece en la selección, sola y solitaria. Suerte.