La pasada semana tuvo lugar en Estambul el II Foro de la Alianza de Civilizaciones, como continuación del I Foro celebrado en Madrid en enero de 2008. La propuesta de dicha alianza, como es sabido, fue presentada ante la ONU por el presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, junto al primer ministro turco Recep Tayip Erdogan. Se trataba de evitar el riesgo de un choque o conflicto de civilizaciones anunciado por el politólogo Samuel Huntington, que alcanzó notable influencia en los sectores más conservadores de Estados Unidos. Frente a ello, se postula una alianza entre Occidente y el mundo musulmán con el fin de avanzar en el diálogo y la comprensión cultural, la corrección de las desigualdades económicas y sociales, y la cooperación antiterrorista.
El tema es de una enorme importancia en un mundo globalizado e interdependiente, y donde nuestras sociedades exhiben un alto componente de multiculturalidad tras los potentes flujos migratorios de los últimos años. La propuesta de Zapatero y Erdogan fue asumida por la ONU en 2005 y cuenta con un número creciente de países asociados. España y Turquía, situadas en los dos extremos del Mediterráneo (un mar que ha unido y separado a sus pueblos en numerosas ocasiones a lo largo de la historia) simbolizan el empeño por trabajar conjuntamente en favor del encuentro cultural. El elevado número de países que hoy integran la Alianza de Civilizaciones asegura la consolidación de ésta, su institucionalización y su vocación universal.
El Foro de Estambul ha evaluado la marcha de las iniciativas emprendidas en el Foro de Madrid, relativas a la actuación ante los medios de comunicación, el fomento de la solidaridad, el intercambio de información sobre la educación y los proyectos de empleo juvenil. Asimismo, se han lanzado nuevos planes de acción de ámbito nacional y regional. Por ejemplo, se han definido tres estrategias regionales para los Balcanes, Latinoamérica y el Mediterráneo; esta última auspiciada por la Unión por el Mediterráneo y la Fundación Anna Lindh. Ideas y proyectos que pretenden promover el diálogo intercultural e interconfesional entre las sociedades civiles de los distintos países, y superar las fracturas abiertas en las mismas.
Es verdad que el presidente de EEUU, Barack Obama, no participó de manera directa en el Foro de Estambul, pero no por ello dejó de mostrar su apoyo a la Alianza de Civilizaciones. En su visita a Turquía, de carácter bilateral, insistió en que su país no está en guerra con el Islam, y destacó la importancia que concede a Turquía (país de mayoría musulmana, donde es notable la tensión entre el integrismo y la modernidad, pero que ha sido capaz de conciliar el respeto a las tradiciones y las creencias religiosas con el afán por la libertad y la prosperidad). Obama mostró también su respaldo a la voluntad de Turquía de incorporarse a la Unión Europea, y animó a su avance en las reformas políticas requeridas al respecto por parte comunitaria. A la postre, la eventual integración de Turquía en la UE tendría un impacto indudable en la búsqueda de un encuentro cultural entre Occidente y el mundo musulmán.
*Catedrático de Economía Aplicada. Universitat de València.