La visita ayer del flamante vicepresidente y ministro de Administraciones Públicas Manuel Chaves a Valencia da la impresión de haber dejado descolocado al presidente de la Generalitat, Francisco Camps. Por una parte, Chaves llega a Valencia exactamente a continuación de Cataluña, comunidad que ha venido reclamando tradicionalmente relaciones bilaterales con el Gobierno central. Pero, en segundo lugar, y más importante, las promesas de Chaves han superado las demandas del propio Consell de la Generalitat. Así pues, al menos hasta ver de qué manera se materializan, el Ejecutivo de Camps se ha quedado sin discurso en esta materia en concreto.
Se puede reprochar al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero haber dilatado la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica, que debía haber estado cerrado el pasado año. No obstante, y especialmente tras la remodelación que ha colocado al ex presidente andaluz en la vicepresidencia de relaciones con las autonomías, todo parece indicar que hay una manifiesta voluntad por lograr una solución satisfactoria para todos, aunque esto parece muy difícil de conseguir sin recurrir al déficit.
Camps aumentó ayer mismo la cantidad que viene reivindicando al Gobierno al pasar de 1.000 a 1.200 millones de euros anuales, pero se encontró con la sorpresa de que el emisario de Zapatero le estaba prometiendo, incluso, una cantidad mayor. Ahora toca pasar de las palabras a los hechos.