Ver a gente con mascarillas caminando por la calle, haciendo su vida normal pero con el tapa bocas puesto da una sensación de fragilidad humana, de peligro inminente y de lucha contra algo muy pequeño pero que nos puede tumbar hasta quitarnos de en medio. El virus de la gripe de los cochinos está haciendo estragos en Méjico, y a pequeñas vaharadas ha llegado a nuestro país. Los casos, controlados, según la ministra Trinidad Jiménez, no dan para un despliegue apocalíptico, aunque algunos programas de variedad y sensación apenas se muerden la boca, y luchan contra la petición de prudencia para no crear alarma y su incapacidad para ponerse el bozal e informar sin meter miedo. Cuando en 1955 llegó a Granada el investigador Agustín Penón, nacionalizado norteamericano, notó al instante que sólo mentar el nombre del poeta despertaba miedo y recelo. Se hablaba con bozal.
En Granada, el poeta es Federico, y Federico sólo es García Lorca. La maleta de Penón es el nombre de un Documentos TV de producción propia, con guión de Carmen Tinoco, que pasó La 2 el martes. La maleta, repleta de documentos, fotos, notas, y mucho trabajo para responder a las tres preguntas que se hizo el investigador, quién lo asesinó, por qué, y dónde estaba su cuerpo, dio algunos tumbos hasta llegar a la escritora granadina Marta Osorio, que al fin publicó los papeles de Penón. Agustín Penón tuvo que salir por patas en 1956 de aquella Granada oscura y vigilada, como recordaba en el reportaje Juan de Loxa, pero esclareciendo lo que hasta ese momento, a pesar de los silencios y miedos, nadie había desvelado. Lo mataron por poeta, es decir, por raro, y por maricón, dijo con meditada sabiduría y serenidad una frágil Marta Osorio, por supuesto sin bozal.