Hace tan solo dos años, en plena precampaña ante la proximidad de las elecciones generales de marzo de 2008, socialistas y populares competían en sus programas en ofrecer la creación de miles de puestos de trabajo si los ciudadanos refrendaban en las urnas sus propuestas electorales. Eran aún tiempos de bonanza y crecimiento, los ecos de las hipotecas basura que estaban contaminando la economía norteamericana aún no habían cruzado el Atlántico y el tirón de la construcción lideraba el crecimiento de la economía valenciana. El paro no superaba el 20% en ninguna de las 32 comarcas valencianas y sólo en siete el índice de desempleo estaba por encima del 7%.
Dos años después, la crisis económica ha provocado un vuelco radical en los indicadores económicos: Sólo dos de las comarcas más despobladas como son els Ports y l´Alt Maestrat registran tasas de desempleo por debajo del 10% y en una decena el paro afecta a uno de cada cinco trabajadores. La aceleración del desempleo valenciano se localiza en el triángulo de la industria azulejera de Castelló, que ha triplicado su tasa de paro en un año, pasando de rozar el pleno empleo a aproximarse al 20%, mientras que 24 de las 32 comarcas han visto cómo la desocupación ha experimentado un crecimiento superior al 100%.
Los datos no pueden ser más desalentadores por cuanto reflejan que uno de cada cuatro jóvenes valencianos de entre 20 y 24 años no tiene trabajo.