Contra pronóstico, el presidente del Gobierno salió airoso del debate sobre el estado de la Nación. Solo, pero sin rasguños. Por el contrario, todos reprocharon a Rajoy que perdiera la oportunidad de derrotar a Zapatero. De nuevo, segundo, como el ciclista Poulidor, que siempre llegaba tras Anquetil en los Tours de los años 60.
¿Y cómo consiguió ZP salir bien de un escenario marcado por la crisis? Pues gracias a medidas con buena imagen para transmitir que lucha contra la recesión (deducción por vivienda) o que impulsa un cambio de modelo (ordenadores en las aulas… como si el fracaso escolar se solucionara con pantallas), pero de dudosa viabilidad (subvención directa a la compra de coches, de la que se ha desmarcado Cataluña por falta de dinero). Con los conejos sacados de su chistera, Zapatero afrontará mejor las elecciones europeas.
En cuanto a Rajoy, es cierto que perdió y no ofreció alternativas, ya que algunas no serían muy populares (por ejemplo, una reforma laboral con mayor facilidad de despido). Pero cometió errores de bulto tan grandes (como afirmar que en el PSOE «no saben leer», con un tono más propio de Aznar) que no parecen inocentes.
Tras la victoria en Galicia y con la neutralización de sus rivales internos (Aguirre y Camps) a raíz del caso Gürtel, las encuestas sitúan a Mayor Oreja como posible ganador en las europeas. En caso de victoria aplastante, muchos presionarían a Rajoy para presentar una moción de censura, de cara a forzar elecciones anticipadas, lo que no le conviene. Y es que todo el mundo sabe (sólo hay que leer análisis extranjeros) que lo peor de la crisis no ha terminado en España. Y, para heredar eso, casi mejor que ZP se cueza a fuego lento.
Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con las preocupaciones de los ciudadanos, objetivo teórico del debate? Nada, por supuesto.
cómo nos ven. La Nación resalta las últimas medidas anti-crisis anunciadas por Zapatero (como la supresión de la deducción fiscal por vivienda a partir de 2011 o el subsidio directo de 2.000 euros para la adquisición de un coche), pero The Financial Times se pregunta sobre la viabilidad de dichas propuestas, al creer que el Gobierno socialista apenas dispone de margen fiscal para maniobrar. Y es que, como apunta La Tribune, el déficit público para este año se disparará por encima del 8%. Y, a lo peor, se queda corto.
Por su parte, Le Monde se une a los que cuestionan la solidez de nuestro sistema financiero: pese a resistir bien el tsunami que afectó a las entidades anglosajonas durante 2008, advierte sobre la vulnerabilidad de nuestras cajas de ahorro. Y cita un informe de Crédit Suisse, según el cual la recapitalización de dichas entidades (como consecuencia de la crisis inmobiliaria) incluiría una inyección de 60.000 millones de euros durante los próximos dos años.
cómo lo ven. Time advierte de que, pese a los mensajes sobre la aparición de brotes verdes de recuperación, el comportamiento ciudadano no lo refleja (como demuestra la caída del consumo norteamericano en abril). El semanario sugiere que el mejor escenario futuro sería una menor dependencia del consumo para crecer (dado el endeudamiento de los hogares) y una mayor riqueza procedente de la inversión y las exportaciones. De momento, buenos deseos.