El ruido es el mal invisible de la urbe moderna. Está por todas partes y afecta a los vecinos de forma constante e irreversible, sobre todo en su descanso. En concreto, las ciudades españolas son especialmente ruidosas. Recientemente un estudio de la OCU reflejaba que en todas la contaminación acústica supera los niveles recomendados.?La Universidad de Málaga constataba que las víctimas del ruido sufren efectos psicológicos negativos, entre ellos, cambios de estados de ánimo, agresividad, irritabilidad y nerviosismo. Sufren estrés y rinden menos en el trabajo. Por más que parezca el enunciado de un estudio llamado a convertirse en un titular, la reiteración de los resultados en este tipo de investigaciones no deja lugar a dudas del daño que provoca esta agresión cotidiana en la sociedad, aunque generalmente no se considere relevante.
El registro del sonido urbano en Valencia sigue siendo escandaloso, se mire por donde se mire, si bien en este apartado no hay que escatimar el reconocimiento a la inversión del Ayuntamiento de Valencia en amortiguar el rumor del tránsito rodado aplicando pavimento fonoabsorbente de forma progresiva en calles, túneles y rondas, lo bien cierto es que llegamos tarde a remediarlo y que todo esfuerzo será poco, sin hablar de la escasa cultura ciudadana en la contención del ruido.