La radiación solar y las temperaturas –que esta semana van en aumento debido a la estabilidad atmosférica- son factores determinantes para la floración de las plantas, habitual durante la primavera y fundamental en su biología reproductiva. Pero este proceso, ¿es similar en las especies perennes y anuales? Científicos del Instituto Max Planck y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han identificado un gen implicado en la floración de las plantas perennes, grupo al que pertenecen algunas herbáceas y la gran mayoría de las leñosas. El estudio ha señalado el PEP1 como el gen represor de la floración en la herbácea perenne Arabis alpina. Por su parte, el FLC, que desciende de un gen común, ha sido analizado en una especie modelo de planta anual, concretamente, Arabidopsis thaliana. La conclusión de la investigación, que acaba de publicar Nature, constata que la expresión de ambos genes se reprime por las bajas temperaturas del invierno. Pero han encontrado diferencias. En el caso de las plantas anuales, esta represión es permanente, mientras que en las perennes, lo es sólo transitoria. Por ello, estas plantas, las de vida plurianual, vuelven a su estado vegetativo con la subida de los termómetros
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