Juan

 21:19  

Alfons Cervera

El lugar por donde alguien pasa ya nunca será un lugar solitario: siempre quedarán sus huellas. Lo mismo sucede con las casas. Las casas son casas de verdad cuando alguien las habita. Y si alguna vez se quedan vacías, siempre permanecerán en ellas el aliento, los gestos, el recuerdo intacto de sus habitantes. A mi amigo Juan Mateu le gustaba Miguel Hernández más que ningún otro poeta. Cuando era joven se fue de albañil a Toulouse, allí se llenó la cabeza de cultura anarquista, hizo y escribió teatro con un ingenio exuberante, regresó a Pedralba a finales de los años sesenta y en este pueblo montó el estreno mundial de El labrador de más aire. Su familia eran los royos, dicen que por el color del pelo de algún antepasado. Desde que regresó de Francia, ese apodo se aplicó también a su actitud de rojo. Era su poeta preferido Miguel Hernández pero el comienzo de esta columna se lo he tomado prestado a otro poeta admirable: César Vallejo. Aquellos viejos habitantes de la casa se van pero «no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos».
Digo todo esto, escribo esta columna de domingo apenas unas horas después de que los médicos nos digan que Juan se ha muerto. Yo andaba lejos, como siempre. Esta vez en la Feria del Libro de Montpellier. Una llamada de José Luis Sanmiguel, escueta, dura, titubeante: Juan se ha caído en su casa y está muy mal. En la terraza había un nido de estorninos. La madre llamaba al hijo. El pájaro niño jugaba en la terraza con Juan y con su nieto Manuel. El abuelo levantó al niño pájaro, le dijo «¡no me muerdas, eh!» y lo lanzó hacia el nido. En ese movimiento, Juan se cayó de espaldas al vacío. Así de sencillo. El azar haciendo de las suyas. En los últimos tiempos era Manuel casi el centro de su vida: «Te compraré una libreta bien gorda para que escribas tus historias y las que recuerdes entre las que yo te cuente». Tenía muchas historias que contar. Y las contaba. Le gustaba hablar. Era un charrador de pura cepa. Y leer, le chiflaba leer. Ni un solo día de su vida dejaba de comprar este diario y de recorrerlo con vocación de entomólogo de los pies a la cabeza.
Yo le conocía desde hacía casi cuarenta años, cuando llegué a Pedralba para jugar en el equipo de fútbol del pueblo. Ya ha llovido mucho desde entonces. Nos hicimos amigos, muy amigos. Tal vez no sea exagerado decir que los mejores amigos, con nuestras cercanías y nuestras diferencias. Me enseñó casi todo lo que sé. Y sobre todo me enseñó algo que no podré olvidar nunca: que si no vas a pasar por la vida con dignidad. más vale que te pegues un tiro antes de llenarte de mierda. Precisamente el sábado antes de su muerte, presentaba él en la Casa de Cultura de Pedralba mi libro Esas vidas, con unas palabras irrepetiblemente hermosas.
Fue generoso hasta la exageración. Hasta el instante mismo de su muerte. Lo que quedara útil de su cuerpo que fuera para quien lo necesitara. Lo suyo siempre fue de los otros. El oficio de toda su vida fue el de albañil. Miraba los sitios, dibujaba de cualquier manera y las casas crecían en su cabeza a velocidad de vértigo. Luego esas casas se llenaban de gente, empezaban a ser casas de verdad, como decía César Vallejo. La suya se queda más triste que nunca, pero llena de su recuerdo, de sus gestos en la mirada de Cora, su mujer, en la libreta gorda que Manuel irá llenando cuando salga de la escuela con las historias de su abuelo.
Era la hostia mi amigo Juan. Hace tiempo ya dijo cuál habría de ser su epitafio: «Aquí yace Juan el Royo, algo descolorido». Así era él. Nos enseñó cosas de la vida. Esa dignidad que les decía antes. Y también la risa. Nos enseñó la risa. Sobre todo la risa. Sobre todo.

  HEMEROTECA

  Viñetas de Raúl Salazar

TEXTO

DESCRIPCION

 Ver galería »

  El humor gráfico de Ortifus

TEXTO

DESCRIPCION

 Ver galería »
Levante-emv.com y Levante-EMV son un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de Levante-emv.com. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya