El naturalista Charles Darwin (1809-1882) visitó las islas Galápagos en 1835 durante su viaje a bordo del Beagle y allí encontró las claves para desarrollar su teoría de la selección natural de las especies. Hace 36 años, el matrimonio de biólogos Rosemary y Peter Grant, también británicos, inició en el mismo archipiélago, concretamente en la volcánica isla de Daphne Mayor, uno de los trabajos de campo más completos en biología evolutiva a través del estudio de las 14 especies de pinzones existentes. Y gracias a la incidencia de períodos de sequía como el de 1977-79, estos científicos –que esta semana han expuesto sus hallazgos en la Universitat de València, en el marco del bicentenario del nacimiento de Darwin- han comprobado las evidencias de la teoría de la evolución. Esta sequía, por ejemplo, provocó una gran mortandad de pinzones, debido a la desaparición de la vegetación, sin embargo, los pinzones con picos largos y robustos sobrevivieron en mayor porcentaje porque eran capaces de romper el tejido leñoso de las duras semillas para alimentarse.
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