La búsqueda de causas locales para fenómenos generales es humana. Apenas ha habido lecturas en clave europea de los resultados, y en algunos pueblos el alcalde hasta pensaba que los votos eran suyos. Ese error disfraza la catástrofe electoral de la izquierda europea, que ha perdido estando en el poder o en la oposición, y siendo clásica, meliflua o de tercera vía. La lectura correcta sería que la crisis, al menos en Europa, lleva a la gente hacia la derecha. Según gustos, se podría contar como que la gente prefiere mano dura cuando la economía tiembla, o que la factura del miedo la cobra la derecha. Nada nuevo: la gran crisis de los años 30 del siglo XX, en la que todos ven un ancestro de la actual, acabó como acabó. Hoy desde luego no hay fascismo, pero en la salida de la crisis los ajustes para saldar la deuda que la banca ha endosado al Estado los pagarán quienes señale la derecha.