No está teniendo suerte la Ciutat de la Pilota de Moncada. Ha pasado este proyecto por el cambio en la Presidencia de la Generalitat —puso la primera piedra Eduardo Zaplana—, la muerte de Manuel Tarancón —recordado como impulsor del juego autóctono—, una crisis de identidad y, finalmente, la recesión económica mundial. Ahora estamos en tiempo de fe por la pilota. Avanza por el camino del espectáculo televisivo con la construcción de trinquets pensando en la pequeña pantalla, llevado de la fe conversa del presidente del Consell, gran aficionado al tenis, pero ferviente animador de la pilota. Ahora que no hay ni un euro por ninguna parte, se anuncia el reinicio de las obras. Las elecciones están a la vista.