Esta es la conclusión del análisis de la campaña electoral y de los resultados de las elecciones: una encuesta gratuita para los partidos políticos. Sin duda, los españoles hemos estado a la altura europea en índice de abstención o de participación, según se mire. Y el epílogo es la correlación natural del nivel de sentido de pertenencia a Europa que nos transmiten nuestros políticos. ¿Qué Europa estamos construyendo con estos niveles de abstención?
Lo que de verdad interesa a nuestros políticos autóctonos son las proyecciones de los resultados. Las primeras declaraciones son, como siempre, para afirmar la victoria, a pesar de los resultados. Todos son ganadores. Y, en segundo lugar para sacar conclusiones. Las primeras y apresuradas conjeturas de los resultados, aplicadas a ayuntamientos, comunidades autónomas o a nivel estatal no son tan fiables como nos quieren hacer creer. Incluso técnicamente hay que forzar las cifras y cocinarlas para que sean significativas. A pelo son insuficientes. En general no dicen tanto, ni avalan ciertas conclusiones tendenciosas e intencionadas. La encuesta gratuita al final tiene truco. Por eso cabe preguntarse: ¿quiénes votan y quienes no votan en las europeas?
Desde mi punto de vista, en las elecciones europeas vota un buen número de ciudadanos/as sensibilizados e identificados con el proyecto europeo. Pero el grupo más mayoritario de votantes son las bases bien entrenadas y movilizadas de los partidos políticos. Fundamentalmente los de la nómina directa o indirecta, ya que pasan lista. Sin embargo, los que decantan los resultados en las otras elecciones, por las razones que sean, se han abstenido. Ese 50% largo se ha ido a la playa, al monte o se ha quedado en casa. No le resultan atractivos unos comicios en los que piensan equivocadamente que no se juegan temas vitales. Por eso, en el fondo, el resultado final de esta elección nos muestra el techo sociológico de cada partido y el nivel de fidelidad y concentración de sus militantes. Posiblemente, también, algunos brotes de castigo al Gobierno de turno y, sin duda, la emergencia del voto ético en detrimento del útil. Y poco más.
Evidentemente, la lectura de esta foto fija estará condicionada por la lupa de cada uno. Por eso algunos, cínicamente, tienden a confundir las victorias electorales con sentencias judiciales exculpatorias. En democracia, la división de poderes es real. La ceremonia de la confusión y de la manipulación son parte de los juegos florales de algunos políticos. Por eso algunos van a esgrimir que se ha consolidado el liderazgo de Rajoy, y que estamos en la segunda estación antes de llegar a La Moncloa. Muchos afirmarán además que es un varapalo para Zapatero. Luego, en cada comunidad y en cada pueblo, la letra pequeña. En la Comunitat Valenciana la amplia victoria del PP le va a dar simplemente un poco de oxígeno a Camps. Nada más. En breve, seguramente renovará su gobierno. El PSPV sigue sin enterarse. Alarte es el personaje invisible por excelencia. Desde Lerma, la tarea de todos los secretarios generales ha sido fundamentalmente en clave interna. Aquí el único que ejerce seriamente de oposición es Ricardo Peralta. Desde su atalaya de la Delegación de Gobierno, con una gran pedagogía, va desmontando la estrategia de culpabilización del Gobierno central
En cualquier caso, el alto índice de abstención en estas elecciones europeas es una mala noticia para todos. Es una denuncia de una inexistente pedagogía para que los ciudadanos/as entiendan y asuman su vocación europea. Apenas conocemos a los diputados del Parlamento de Estrasburgo. Pocos explican lo que hacen en concreto y para qué sirve su trabajo. Y, sin embargo, sabemos que en ese Parlamento y en la Comisión cada vez se toman más decisiones que nos afectan a todos. Pero claro, en la campaña electoral, lo de menos ha sido Europa. Hemos asistido a una de las campañas más pobres y nefastas de la historia de nuestra democracia. Grotesca y zafia. ¡Tremendo!
Al final, lo único que nos queda es la Europa del euro. El sueño de una Europa plural, pero fuerte y unida se va poco a poco evaporando. La aspiración hacia una Europa más cohesionada, social y solidaria se desdibuja a la carrera. ¿Hacia dónde camina Europa después de estos comicios? Y, una vez más, los políticos tienen que tomarse en serio esta cuestión.
Profesor en la Uned