La ineluctable moda del calzón corto para lucir canillas peludas y camisas de sisa hasta el primer michelín para airear las axilas sudorosas tiene su máxima expresión de libertad en la moda «Camisas fuera». Curiosa por cuanto el que se desprende de la camisa, nada más salir a la calle o notar los calores del asfalto, la suele llevar al hombro oportunamente doblada, incluso cuando viaja de paquete en la moto del amigo o amiga, también en la mano mientras cruza un paso de peatones o aferrada al pantalón si pedalea gozosamente haciendo eses de un carril a otro. El dueño del bar de Catarroja que quiso imponer el decoro en su establecimiento se encontró con que un descamisado le mandó al hospital a tortas por pedirle que se la pusiera. ¿Qué se puede esperar en los tiempos de Gran Hermano?