Las tormentas que han afectado las áreas del interior durante las últimas semanas de forma intermitente tenderán a restringirse hoy al Pirineo y a desaparecer durante el fin de semana, debido al fortalecimiento de la estabilidad atmosférica. Esta situación, con temperaturas estivales, bochorno en la franja costera y ausencia de lluvias, se prolongará hasta principios de julio, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Entretanto, las aguas litorales del Mediterráneo siguen en ascenso, y se encuentran un grado por encima de los valores normales de estas fechas, al oscilar ya entre los 23 y los 24 grados. A pesar de ello, la Aemet destaca que tanto las temperaturas del aire y del mar todavía quedan muy lejos de cifras extremas como las alcanzadas durante junio de 2003, cuando las invasiones de masas de aire cálido, que provocaron diversas olas de calor, se iniciaron a lo largo de la primera semana de este mes. Hace ahora seis años los termómetros marcaban alrededor de cuatro grados más de lo habitual en nuestro territorio, mientras que el Mediterráneo estaba a 27 grados.
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