Desde luego el teniente de alcalde Alfonso Grau no llegará nunca a alcalde. Esa tranquilidad que nos queda. Salió en tromba cuando el nuevo presidente del Valencia, Manuel Llorente, insinuó que el valor añadido que aportará el futuro estadio de Mestalla a la ciudad, a Valencia capital, no debería ser una carga exclusiva para la sociedad anónima deportiva del Valencia. Este concejal intolerante respondió bien pero les regañó. Hasta les llamó vagos con aquella frase —un dechado de tacto político— de «lo que hay que hacer en momentos así es buscar soluciones, trabajar más y no decir que vengan y me lo resuelvan». Captó lo que le dijeron que tenía que comentar pero se pasó y quedó como la chata ayer tras el recibimiento que dispensó Barberá a los del Valencia y sobre todo los mensajes que lanzó.