Yo veía que la fiscalía y los socialistas no hacían más que pedirle al juez Flors que le preguntara a los cabecillas del Gürtel, y el juez que no, porque la sala del TSJ valenciano no le deja. Y aquello, veía yo, no tenía sentido porque el propio juez dice que los de Madrid, Correa, Crespo y Álvaro Pérez, son los que le han pagado los trajes a Camps y Cia. ¿Y cómo era posible que se mirara sólo a los que se ponen los trajes y no indagara a los que se los han regalado, supuestamente? ¿Qué tiene esa sala para no ver lo que ve cualquiera? Hasta que ha venido el TSJ de Madrid, que se ve que le da todo esto igual, y ha dicho la de perogrullo: «Dada la íntima relación entre las conductas de quienes aparecen como donantes de los regalos y quienes aparecen como perceptores de los mismos, su enjuiciamiento conjunto resulta ineludible». ¿Y para eso tanto estudiar?