Es tiempo de oír cantar intensamente a chicharras y cigarras. Pueden resultar un indicador de calor, pero muestran el momento óptimo para aparearse, debido a la ausencia de depredadores a pleno Sol. Los machos llaman así a las hembras. A menudo se confunden ambos insectos, habituales desde el nivel del mar a la alta montaña, pero son muy diferentes. Las chicharras, ortópteros como saltamontes y grillos, tienen patas traseras preparadas para el salto y un aparato bucal masticador, mientras que su color es diverso, pero predominan los verdes y amarillos. Las cigarras son hemípteros, del mismo orden que las chinches, disponen de aparato bucal picador-succionador y sus tonos son oscuros. Tampoco se asemejan sus ninfas: las de las chicharras se alimentan de hojas durante un año y se encuentran sobre plantas y matorrales, pero las de las cigarras crecen bajo tierra, donde excavan galerías y tardan en desarrollarse varios años. ¿Cómo diferenciar su canto? Todo un reto discernir entre el cri-cri-cri prolongado de las cigarras y los chasquidos cortos y espaciados de las chicharras.