En tiempo de descuento ha resuelto la sala de lo Civil y Penal del TSJ de la Comunitat Valenciana sobreseer el proceso abierto contra el presidente Camps, el ex vicepresidente Campos, el secretario general del PP, Ricardo Costa, y el ex jefe de gabinete de Turismo, Rafael Betoret. El caso de los trajes, la vertiente valenciana del caso Gürtel, se zanja por ahora al considerar dos de los tres magistrados que lo han juzgado que no han incurrido los imputados en un delito de cohecho pasivo impropio, porque no aprecian que haya una relación causal entre los regalos que recibieron de la trama de Correa y de su hombre en Valencia, Álvaro Pérez, y las contrataciones que les adjudicó el Consell. La lectura del artículo, el 426, que recoge este tipo penal es contraria para el juez que ha presentado un voto particular: no hace falta que haya una respuesta a la dádiva otorgando un contrato, el delito es simplemente aceptarla. El auto de sobreseimiento aborda el relato de los hechos del instructor y prácticamente da por bueno que hubo dádivas, regalos de trajes y otras prendas, «sin descartar de forma absoluta otras versiones», con lo cual contradice las afirmaciones de Camps de que pagaba sus trajes, una cuestión que ha desbordado en su trascendencia social, incluso, el meollo que ahora resuelve el TSJ. El auto no va a acabar con el conflicto político, seguro, porque el PSPV ya ha anunciado el recurso, pero es de esperar que, después de cinco meses de gran tensión social, y de paralización casi total del Consell, al menos lleve la tranquilidad suficiente, aunque sea relativa, para que los responsables de la maquinaria, principalmente el presidente, centren sus esfuerzos en las funciones que le son propias a su cargo… aunque el proceso no haya terminado.