El período estival es una de las épocas con más riesgos ante la polución por ozono en la troposfera (hasta 10 km de altura). Éste es perjudicial para la salud y el medio ambiente y completamente, a diferencia del ozono de la capa que protege la Tierra a nivel de la estratosfera, de origen natural. Este gas formado por tres moléculas de oxígeno –el que respiramos lleva dos- se produce por la reacción de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, producidos por la quema de combustibles de vehículos e industrias, en presencia de una elevada radiación solar. A partir de los 180 microgramos de ozono troposférico por metro cúbico de aire las autoridades están obligadas a informar a la población. De hecho, con estas cifras las personas asmáticas y con problemas respiratorios podrían ver aumentadas sus dolencias. El científico de describió este gas en 1839, Christian Schönbein, eligió la palabra ozono, derivada de la griega ´ozein´ que significa oler, porque el ozono troposférico es un gas azul de olor metálico y picante.
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