El presidente del Gobierno de España y el líder de la oposición, tan distantes y enemistados parlamentaria y políticamente –sobre todo por las diferentes formas de ver y actuar contra la crisis–, imagino que hicieron de tripas corazón y se mantuvieron juntos y unidos, sin fisuras, durante los actos fúnebres por las víctimas de los recientes atentados terroristas.
Cabe agradecerles y aplaudirles a ambos que aún mantengan la unidad de acción en la lucha antiterrorista a pesar de tantas discrepancias entre ellos en otros muchos temas. Primeramente, el hecho de que el presidente del Gobierno de la nación, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, invitara a subir al avión oficial presidencial a su adversario, jefe de la oposición y candidato a sucederle en la Moncloa por el Partido Popular, Mariano Rajoy, fue todo un gesto caballeroso y cortés, pero también la demostración de que es posible un entendimiento entre los dos principales políticos españoles El hecho de que Rajoy aceptara la invitación presidencial y subiera al avión oficial de Zapatero dice mucho sobre el presidenciable popular y demuestra que a veces han de ir de la mano y comer juntos por el bien de la democracia y del Estado de Derecho.
Que ambos líderes viajaran juntos hasta los lugares de los últimos atentados y participaran juntos en los actos oficiales fúnebres viéndose en todas las imágenes de los telediarios cómo permanecían juntos uno al lado del otro manifestándose serios, respetuosos y condolidos, parece evidenciar que los representantes de las dos principales mitades ideológicas y políticas de España piensan y actúan igual en cuanto a la lucha antiterrorista se refiere.
De regreso a Madrid, de nuevo juntos en el avión, Zapatero y Rajoy declararon sentirse muy doloridos y desconsolados hacia los familiares de la víctimas, pero también indignados por los atentados y contra sus autores, decididos con más firmeza que nunca a aplicar totalmente todos los instrumentos del Estado de Derecho contra Eta.
Esta unidad de acción, de criterios y de pensamiento contra Eta y su entorno jamás deberá romperse por bien de la democracia. Quizá sea necesario que Zapatero y Rajoy se dejen ver públicamente más a menudo juntos y unidos no solo en funerales, que ojalá ya no se sucedan más, sino en cualesquiera ocasiones. Incluso resultaría beneficiosa una auténtica colaboración-cooperación del PP de Rajoy con el Gobierno del PSOE de Zapatero trazando un plan conjunto para acabar por siempre con ETA.
A Eta se le derrotará con la aportación de todos: Gobierno, oposición, partidos, fuerzas de seguridad, justicia, ciudadanos...