Cuando el mar Mediterráneo está cálido, como en esta época y hasta principios de otoño, son habituales las trombas marinas, que se producen a consecuencia de entradas de aire frío en capas medias, perturbaciones típicas de finales de verano. Es el contraste de temperaturas el que desarrolla tormentas en tierra, mientras que en el mar se forman estas mangas. Las trombas, aunque similares a los tornados terrestres, son de mucha menor violencia, de hecho, sus efectos son locales y provocan vientos intensos que pueden desarrollar mar gruesa, dependiendo de su duración. Se distinguen claramente desde la costa porque forman grandes tubos de un gris oscuro, de forma cónica y de entre 250-800 metros y un diámetro de 7-10 metros, que cuelgan de la base de la nube, una nubosidad de tormenta del tipo cumulonimbos. Aunque hay que tener en cuenta que sus dimensiones e intensidad son variadas. También es un fenómeno de corta duración, de 15 a 20 minutos, aunque pueden oscilar de pocos minutos a casi una hora.
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