La llegada de la gripe A no sólo tendrá consecuencias sanitarias. La Conselleria de Sanidad, en coordinación con el ministerio, está empezando a organizar la respuesta hospitalaria al masivo contagio que previsiblemente se dará este otoño. En la balanza positiva, esta enfermedad es incluso más leve, en términos generales y siempre que no afecte a personas con enfermedades que agraven sus efectos, que la gripe común; en la parte negativa, su rápida propagación entre la población, hasta el punto de que las autoridades sanitarias van a hacer mucho hincapié en vigilar las costumbres sociales que puedan favorecer la transmisión del virus en todos los ámbitos de la actividad humana. Su impacto económico aún no se ha empezado a calibrar a fondo pero las primeras aproximaciones nos hablan de que vendrá a remachar los daños de la depresión mundial, dado que es muy posible que, en la mayoría de los casos, se deberá seguir un aislamiento con la inevitable baja laboral que tendrá una duración estimada de siete días, lo que, sin ninguna duda, y dado que es posible que afecte a un 50% de la población, tendrá su repercusión en el PIB de la Comuntiat Valenciana, dependiendo de la dimensión que tenga en nuestras tierras. Y no es alarmismo fácil. Los empresarios están muy preocupados y a buen seguro que tomarán nota de los consejos que se han hecho llegar a las grandes corporaciones y empresas, pero la mayor inquietud alcanza, por razones lógicas, a las pequeñas y medianas empresas, que suponen un 96% en la Comunitat Valenciana.