El poder consiste siempre en la capacidad de modular su ejercicio, de graduarlo segu?n convenga, de adecuarlo a una estrategia. Lo que la banda terrorista ETA esta? haciendo en las dos u?ltimas semanas es un juego de poder: capacidad para actuar en diversos lugares, incluso los ma?s protegidos (casa-cuartel, corte real veraniega de Mallorca), bajo distintos formatos de atentado (gran bomba, bomba lapa, bombitas) y con intencionalidad variada (cata?strofe masiva, asesinato selectivo, tracas de demostracio?n). ¿Que? pretende ETA?, se preguntan algunos analistas.
ETA no aspira a forzar otra negociación
Simplemente exhibir su poderi?o, tanto de cara a su ene-
migo —el Estado espan?ol— como a su gente de las ca?rceles y de la calle, que empezaban a dudar de ese poder. Me parece una simpleza pensar que ETA aspire
a forzar otra negociacio?n: no es tan ingenua. Aspira a estar viva, y a mostrarlo.
Es el baile de exhibicio?n de un escorpio?n de picadura mortal.