Tiende a desaparecer la acusada inestabilidad que ha favorecido las violentas tormentas de los últimos días en muchos lugares de España. En las comunidades del Mediterráneo el tiempo empezará a normalizarse y nos esperan unos días con condiciones atmosféricas mucho más favorables para disfrutar de las vacaciones. Los calores y los ponientes de julio nos recordaron el verano de 1994, cargado de incendios forestales, pero las últimas tormentas evocan agosto de 1996, el mes en el que no sólo se produjo la riada del camping de Biescas, sino que los desbordamientos y las crecidas en las ramblas causaron muchos daños y problemas en amplias zonas de España, especialmente en el interior del área mediterránea. Estamos en un verano anómalo, pero no sólo en España. Aquí las adversidades se concretan, de momento, en calor acusado y en tormentas muy intensas, pero en el centro de Estados Unidos las temperaturas de julio son las más bajas en 115 años. Es un record muy notable que sirve para recordarnos que el calor que ha habido en España semanas atrás no es extensivo a escala planetaria.
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