Aunque dé pie para ello el título de este fondillo, no hablaré de la ciudad en agosto. Es que me ha parecido una pregunta muy pertinente la que le ha formulado la diputada de EU, Marina Albiol, al presidente de la Generalitat Valenciana, supongo que rendida de preguntarle por las facturas de los trajes. «¿Dónde está la Ciudad de la Música?» ¿Habrá pregunta más cabal? En el año 2006, hará ahora en septiembre tres años, con ese entusiasmo tan suyo, Camps anunció que la Ciudad de la Música de Benicàssim sería, ¡cómo no!, «un referente europeo». (En Europa deben de estar hartos de nuestras referencias.) Además ligó aquel ensueño a otro como el de la Ciutat de la Llum en Alicante, y no me pregunten por qué. Más bien debería de haberla relacionado con la otra fantasma Ciudad de las Lenguas, ya que debió de pasar de las musas al teatro en la misma noche.