EDITORIAL
Horas antes de que se produjera la undécima víctima mortal de la gripe A en España–en Castelló, una embarazada de 31 años–, la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, daba cuenta de la incidencia de la patología, que corre paralela a la de los demás países del entorno. La semana pasada se registraron un total de 14.391 nuevos casos en España. El 98% de los casos de gripe clínica en esos días fueron causados por el virus H1N1, lo que supone un aumento en la incidencia de esta variante respecto a las cifras de la semana anterior, en la que la gripe A representaba el 74% de los episodios (12.250). Sin embargo, tanto la ministra como el número 2 de Sanidad, José Martínez Olmos, lanzan un mensaje de tranquilidad: los niveles son bajos y, en general, los casos evolucionan de manera leve y se curan en pocos días. El Gobierno ha presentado una campaña basada en tres recomendaciones para reducir los nuevos casos: taparse la boca al estornudar con un pañuelo desechable; lavarse las manos con jabón frecuentemente al menos durante un minuto y realizar un uso responsable de los servicios de salud para evitar colapsos. El Colegio de Médicos de Madrid ya había expuesto su lema, respaldado por el ministerio: «no des la mano, no beses, di hola». Se trata de cambiar los hábitos para combatir la incidencia de los contagios, de respetarlos y de escapar al alarmismo que azota la sociedad. Se ha repetido por activa y por pasiva: la gripe A causa menos muertes que la gripe común. Pero la prevención ha de ser tan básica como los controles. El Gobierno ha de luchar contra el virus vacunando a los grupos de riesgo y aumentando las reservas de antivirales.