Fernando Alonso pasará tan rápido que no le dará el mal olor seguro. Son las ventajas de la gente que va así, a 300 km/h por la vida. Pero los que se sienten a verlo pasar — chiunnnnnn!!!— tendrán todo el tiempo del mundo para percibir los asquerosos, con perdón, efluvios del río, del gran y noble río Turia, que al final de su vida presenta estos días, y otros, un aspecto repugnante allí, en el circuito. Dice la concejala que este año huele menos que el pasado — seguro que lo agradecen los que hayan pagado las entradas— y que la solución llegará cuando se acabe el colector. ¡Desde los tiempos de Clementina Ródenas, finales de los 80, que se viene construyendo y no ha llegado «la solución»! Se han acabado antes un circuito de F1, un Palau de les Arts y hasta un canal nuevo en el puerto, al lado. Está claro que cuando se quiere, se puede. Y cuando no, no.