Aunque es joven ha dado tumbos por todas las cadenas, y digo todas quitando Cuatro y La sexta, y en éstas porque no le ha dado tiempo de probar. Empezó en la taifa catódica de Esperanza Aguirre con programas a su medida, guasones, como él, con cara de pillo y resultón. Presentó concursos, programas idiotas de vídeos caseros, y magacines en La 1 y en La 2. Luego saltó a Antena 3 en De buena mañana, fracaso que compartió con un, por entonces, histriónico y desaforado Juan Ramón Lucas, que ha serenado sus tics de vendedor de biblias falsas en su refinado En noches como esta. Al año siguiente acudió a la llamada de la por entonces reina de la selva, María Teresa Campos, y formó parte de la jungla del mítico Día a día en Tele 5. Óscar Martínez iba esculpiendo su perfil de golfillo educado, aprendiendo al lado de e lo más ruin.
La señora Campos le dio un portazo «al gilipollas» Paolo Vasile, y otra leona, Ana Rosa Quintana, alzó la patita y se hizo con el nido. Óscar Martínez, en Tele 5, alcanzó cotas de popularidad jamás cosechadas, con manchurrones destacados cuando intentó volar en solitario presentando Valanota, un dato que sólo recuerdan las bibliotecas de la Red. Pero el culillo inquieto de Óscar, un poco osado, y sin duda temerario, lo puso en órbita de muevo para hacer el viaje inverso y volver a Antena 3, donde ahora se come los mocos. La vuelta al mundo en directo apenas fue un paseo de ida y vuelta porque el programa no llegó ni a Cuenca. Los miércoles presenta ahora Los últimos 20 metros. ¿Ni idea? Lógico. Es un concurso de habilidad física y culturilla básica. Una chorrada. A esas horas de la noche, cualquier cosa es mejor que ver si hacen o no los 20 metros. Otro batacazo.